En este artículo analizaremos la importancia de la gestión de riesgos laborales en las empresas peruanas, destacando la necesidad de un enfoque integral de “Gobernanza, Riesgo y Cumplimiento” (GRC), basado en la norma ISO 31000.
Con el fortalecimiento de la inspección laboral a través de la SUNAFIL, muchas empresas buscan cumplir la normativa laboral únicamente con el fin de evitar sanciones económicas. Sin embargo, pocas han sistematizado mecanismos eficientes para detectar y prevenir infracciones laborales de manera oportuna, lo que suele llevar a una gestión reactiva desde el área de recursos humanos.
Frente a ello, es importante partir de la siguiente premisa: La gestión de riesgos laborales debe ser un compromiso asumido desde la alta gerencia y estar alineada con una cultura de cumplimiento legal – laboral, que procure la estabilidad de los trabajadores, el crecimiento empresarial y la prevención de contingencias. El enfoque de las áreas de Recursos Humanos debe ser preventivo, y debe incluir la identificación, análisis y gestión directa de los riesgos laborales de manera coherente, con criterios uniformes en toda la organización.
Asimismo, es importante que cada empresa conozca su realidad y sus limitaciones, porque la visión y el entendimiento que cada una tendrá sobre la definición del riesgo dependerá de los objetivos que esta tenga. El problema puede darse cuando tenemos a diferentes líderes que perciben los riesgos en diferente medida. Por ejemplo, la Gerencia Comercial podría considerar como “remoto” el riesgo de recibir demandas por despidos injustificados por bajo rendimiento del trabajador, mientras que la Gerencia de Finanzas lo podría percibir como un riesgo “probable”, afectando así la coherencia de la gestión de riesgos. Del mismo modo, la Gerencia de Seguridad de una empresa puede dedicar esfuerzos al cumplimiento de políticas de tolerancia cero frente a los accidentes de trabajo, mientras que la Gerencia Legal, por su parte, puede destinar sus estrategias a no recibir inspecciones de SUNAFIL, incluso si se producen accidentes.
Como podemos ver, si los órganos de decisión corporativos no se encuentran alineados, será difícil tener un planeamiento estratégico adecuado en materia de gestión de riesgos laborales. Por ello, es importante estandarizar y dar a conocer los objetivos corporativos, para evitar que estos riesgos impacten negativamente en la organización.
Cada proceso de planificación para la gestión de riesgos implica un conjunto de acciones programadas para procurar el cumplimiento de las normas laborales a través de su conocimiento y progresiva implementación. Las empresas pueden tomar en cuenta lo que se indica en la ISO 31000, de la mano con sus principios. Así, estos procesos de gestión de riesgos tienen que ser realistas, integrados, dinámicos, estructurados y pensando en la mejora continua, sin dejar de lado la comunicación constante entre los actores que participan de dichas decisiones.
Con el fin de homologar este entendimiento para cada empresa, desde la perspectiva laboral, es recomendable tomar en cuenta los siguientes pasos: (1) Identificar el riesgo, (2) analizarlo, (3) valorar su impacto en la organización y (4) adoptar medidas para gestionarlo.
En el caso de los riesgos laborales, aparte de anticipar cualquier incumplimiento normativo, debemos considerar posibles impactos financieros, reputacionales, ambientales, tecnológicos o de seguridad. Por tanto, el “compliance laboral” no solo implica conocer la legislación sobre la materia, sino que también será necesario adoptar decisiones planificadas y estructuradas para evitar que otros riesgos transversales lleguen a producirse.
Los principales riesgos laborales que deben gestionar las empresas peruanas están referidos a los siguientes temas: (1) contratación temporal, (2) descansos vacacionales, (3) jornadas atípicas, (4) despidos, (5) accidentes de trabajo, (6) cumplimiento de normativa sobre igualdad salarial y (7) contratación de personas con discapacidad. Un sistema de compliance laboral efectivo permite que todos estos temas puedan ser identificados y sometidos a discusión, para que las empresas puedan determinar qué objetivos tienen sobre cada uno de estos asuntos y qué riesgos estarán dispuestos a asumir ante un posible incumplimiento, independientemente de la causa.
Por consiguiente, es fundamental saber que una inadecuada gestión de riesgos laborales (por falta de planificación) puede llevar a crisis que requieran una respuesta inmediata y reactiva, afectando la satisfacción laboral o incluso, promoviendo la rotación de personal. Utilicemos las disposiciones asociadas al compliance como mecanismos para cumplir con la normativa laboral y especialmente, como herramientas para la gestión integral y proactiva de riesgos, alineándonos a decisiones responsables en todos los niveles de la empresa.